Mejor dicho, casi en la nieve, porque había muy poca. Aprovechando la hospitalidad de Iagoba y Nerea, unos buenos amigos, fuimos camino Soria, a Molinos de Duero, un pueblecito a unos 30 km. de la capital, y cerca de Santa Inés, una pequeña estación de esqui de una sola pista, a unos 1.700 m. de altura, casi en la raya de Burgos.
Aproveché para debutar en el snow. Aquí me veis haciendo la barca, como ellos dicen, en la pista de principiantes. Belén, la monitora, me dijo que tenía condiciones. Supongo que se lo dirá a todos. ¿Mis sensaciones? El canteo es al revés. Incluso son al revés las orientaciones: backside, frontside, goofy, regular, son al revés que en surf y skate, al menos según lo entendí yo. Si metes canto con el talón, como en surf, te clavas. Si pivotas como en el tablón, vas de culo. Lo único parecido, y al skate, es empujar con los dos talones para derrapar, pero si empujas mucho... también te clavas! Tampoco puedo juzgar, sólo fueron dos horas, en la pistita de los niños, y con nieve mala, pero creo que mi carrera de snowboarder empieza y termina aquí. Me conformo con haber vuelto entero y sin agujetas, ya que es muy fácil hacerte una avería si te emocionas. Pero he probado, al menos me he quitado la espina que tenía desde joven.
Por lo demás lo pasamos genial. El paisaje es precioso, y la gente, encantadora.
¿Qué tal por aquí? Hubo olas, ¿no?